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El caso Cem
Vera Mutafchíeva
ISBN: 978-84-10-14128-5
Encuadernación: Cosido
Formato: Rústica con solapas
Fecha de publicación: 27/5/2026
Número de páginas: 576
Traducido por: María Vútova
Imagen de cubierta: Javier Boullousa
PVP: 29,00 €
Es el año 1481 y, tal y como se percibe desde los centros de poder de Roma y Venecia, las culturas de Europa se ven amenazadas por la expansión del Imperio otomano. Cuando fallece el sultán Mehmed el Conquistador, su hijo mayor, Bayezid, asciende al trono. Sin embargo, facciones descontentas dentro del Ejército otomano instan al segundo hijo de Mehmed, Cem, un guerrero bien educado y experimentado, a oponerse al ascenso de su hermano. La lucha por el poder obligará a Cem a pasar largos años en el exilio, convertido en un peón de las potencias europeas.
El caso Cem, más allá de una novela histórica, es una obra ejemplar sobre la geopolítica de la época y las intrigas de la corte, al tiempo que explora con gran sensibilidad la experiencia personal del exilio, el amor y la pérdida, narrada desde un momento histórico en el que se definieron las políticas futuras de Oriente y Occidente. Esta es la novela más significativa de la escritora búlgara Vera Mutafchíeva. La historia de Cem forma parte indiscutible del legado otomano de la región de los Balcanes. Como dice uno de los testimonios de la novela: «Cem pertenece a todos, probablemente porque no se puede inventar nada más humano que el sufrimiento».
«Una novela brillante y polifónica en la que cada capítulo ofrece un nuevo punto de vista, añadiendo una nueva dimensión a la historia. Una obra de gran relevancia en el contexto de la literatura contemporánea y del este de Europa». Gueorgui Gospodínov
«Si hay algo que la historia nos ha “enseñado” a ver es cómo las cosas grandes pueden surgir de las más pequeñas. El caso Cem demuestra lo insignificantes que parecen la gran mayoría de nuestras grandes asunciones cuando se ven a través del -telescopio invertido de la historia. Mutafchíeva entiende que nuestra impotencia es una de las tragedias de la vida humana». Los Angeles Review of Books
- ZENDA LIBROS (Ricardo Martínez Llorca)
En tiempos de guerra, hay que amar la poesía con más motivo que nunca. Así comienza esta novela, El caso Cem, que será uno de los mejores libros que podremos leer este año y, seguramente, en mucho tiempo. Cem es el hijo pequeño de un sultán otomano que vivió en el siglo XV, sobre el que había depositadas muchas esperanzas como heredero pero que no pudo heredar. De hecho, tuvo que exiliarse en Europa en una época en que las amenazas bélicas imperaban modificando todas las estratagemas territoriales y de poder. Vera Mutafchíeva (Sofía, 1929-2009) se vale de este personaje y este tiempo para construir una novela desoladora, pero con una belleza ambigua, sobre el sufrimiento, que es algo de lo que no nos libraremos nadie. El viaje literario de Cem le acompañará durante trece años, los que duró su destierro, en los que asistiremos a su lucha, su amor, su decadencia, en una obra que tiene mucho de novela histórica, bastante de novela de aventuras y todo sobre análisis de la condición humana.
Mutafchíeva se vale de un recurso coral, en el que los narradores se suceden, respetando la cronología de lo relatado, aunque el narrador principal, el que ocupa casi la mitad de la extensión de la obra, es el mejor amigo de Cem, un poeta para quien la lealtad es la virtud más importante a la hora de mantener la entereza entre tanta amargura. Este es el parecer que tiene sobre su amigo: «Existe una línea muy fina entre lo conmovedor y lo ridículo, y Cem la solía traspasar, porque carecía de sentido de la realidad. Cem era un poeta envuelto inoportunamente en el manto de la historia, y casi todos sus actos, si no erróneos, era, cuando menos, ridículos». Para llegar hasta allí, hasta amar a esa persona, han tenido que hacer un viaje en el que irán perdiendo a su comitiva guerrera y terminará con un extrañísimo encierro, en una jaula de oro, a la espera de decisiones que irán tomando los reinos acerca de su futuro y la posible manipulación de su futuro, de cara a las ambiciones de cada dirigente, incluido el Papa. Mientras tanto, Cem y su amigo intentan conservar algo del idealismo que es propio de quien admira la belleza, hasta que las insidias llegan a extremos indignos, a la manipulación del amor, por amor, un lugar en el que cualquier hombría pierde su entereza.
Estamos frente a una obra que habla de crecimiento y lo vincula a la huida, que habla de confrontación y la vincula a las castas, que habla de conductas y lealtades, sin olvidarse de la comparación entre el Occidente y el Oriente de aquella época. Y aquí va surgiendo cierta admiración por una cultura, la oriental, más refinada, más higiénica. No es nada extraño que la autora haya elegido seguir a un personaje turco en un tiempo en que el estrecho del Bósforo era, más de lo que ha sido nunca, el enclave donde se interrumpían dos culturas, el lugar que era preciso conquistar para imponer una u otra. Pero nuestro protagonista se aleja del Bósforo y de su pueblo, de su ilusión y su influencia, y poco a poco irá perdiendo posibilidad de influencia, mientras los que reinan le tratan como moneda de cambio. Este hombre, y su narrador, principal, encarcelados sin cárcel, terminarán por descubrir que uno debe huir al interior de sí mismo, para lo cual bien vale el hachís o, como hemos apuntado más arriba, la lealtad. El problema será la decadencia, como también hemos dicho. El problema será considerar que la propia vida es un fracaso. De hecho, el tema es tan peliagudo que Vera Mutafchíeva opta por ofrecer varios finales. No es que existan finales alternativos, sino que cada voz que habla por última vez nos muestra la contundencia de un final desde un punto de vista diferente. Esta podría ser la mejor novela publicada en España en mucho tiempo, una obra sobre lo humano que es sufrir que nos advierte de la imposibilidad de librarnos de ello. Una obra maestra, sin duda.
- JULEN SARASOLA (LIBRERíA PASAJES) RECOMIENDA
Con el propio Sarasola hablamos de libros, le pedimos recomendaciones literarias, empezando por una novela de reciente publicación. Este opta por «El caso Cem» (Automática editorial), de la escritora búlgara Vera Mutafchíeva. Una historia de disputa por el trono en plena expansión de Imperio otomano. Una obra ejemplar sobre la geopolítica de la época y las intrigas de la corte, al tiempo que explora con gran sensibilidad la experiencia personal del exilio, el amor y la pérdida.
- LA RAZÓN (Diego Gándara)
«El caso Cem», Vera Mutafchíeva (9/10)
Sobre el exilio, la identidad, el desarraigo, la pérdida y el amor
Por Diego Gándara
Es curioso que la obra de una escritora como la de la búlgara Vera Mutafchíeva (nacida en Sofía en 1929 y fallecida en 2009 en esa ciudad) sea tan poco conocida en español, sobre todo porque cuenta con más de treinta libros en los que combina la ficción con el rigor histórico: novelas, especialmente, que tienen que ver con la historia de los Balcanes. «El caso Cem» es un ejemplo de los pilares sobre los que se asienta su obra. La novela perfila la vida de Cem (o Djem), hijo del sultán Mehmed II, cuya muerte en 1481 desencadena una lucha por la sucesión dentro del Imperio otomano. Según la línea sucesoria, el que accede es Bayezid II. Pero los intentos de Cem, que se convierte en el rival político de su hermano, por quitarle el poder, acaban llevándolo a un largo exilio en el que, por un lado, está teñido de melancolía, y por el otro, de política, dado que las potencias europeas de la época hacen de Cem una vía para poner freno al Imperio.
Pérdida y desarraigo
Más allá de reconstruir una época histórica concreta, esta no es una novela histórica al uso. Mutafkíeva, reconocida investigadora del Imperio otomano, ofrece un panorama lo bastante amplio de aquellos años, gracias, además, a la estructura y a la arquitectura de la novela: «El caso Cem» se reconstruye a través de testimonios diversos y de diferentes puntos de vista, como si se tratara de un expediente. Más allá de su rigor histórico, la novela ofrece una riqueza más: la exploración profunda de un personaje como Cem, que debió vivir en el exilio y morir también allí, lejos de su tierra y tironeado por los poderes de entonces. El exilio, para Cem, según se desprende de la lectura de la novela, es un sufrimiento puro, silencioso, pero Mutafkíeva hace de esa experiencia de Cem una reflexión propia sobre la pérdida, la identidad, el desarraigo y la condición humana.
- Lo mejor: Es una novela histórica distinta. No cuenta una aventura, sino una experiencia y se adentra en la condición humana
- Lo peor: Nada criticable a esta novela que jamás ha sido traducida al español hasta ahora, gracias a Automática Editorial
- Detour (Juan Jiménez García)
La derrota
(...)
La paradoja es que la vida de Cem no puede ser contada desde el propio Cem, un completo desconocido de sí mismo. Hay que reconstruir su vida a partir de los testimonios de los demás, entrelazando aquel mundo de intrigas políticas con los momentos más íntimos. No hay distinción posible, dado que, después de todo, Cem estaba siempre a la vista de todos, manejado por los demás y parte de planes de los que nada sabía. Mentiras, solo mentiras. Las voces cambian, aunque la más frecuente sea la de Saadí, aquel que le fue más cercano. Él es el único espectador de su progresiva desnudez. Cem no es nadie ni nada, más que una mercancía o un nombre invocado. Ha perdido su cuerpo para convertirse en un fantasma. Protagonista de una novela histórica e incluso de aventuras, atraviesa como pieza esencial el vasto tablero en el que se jugaba la época. Desde su vitalidad juvenil hasta su muerte, Cem solo fue el sueño de una cosa.
- La Lectura (El caso Cem)
Vera Mutafchíeva y una interrogación al pasado sobre la 'cuestión oriental'
Todos los que declaran en esta novela llevan siglos muertos cuando suben al estrado. Con sus testimonios participan en la elaboración de un expediente: el caso del hijo del sultán Mehmed II el Conquistador, el príncipe Cem, amante de las artes y hábil guerrero, por cuyas venas, por línea materna, corre sangre serbia. Desfilan visires, cardenales, caballeros, espías, traidores y amantes, pero la voz del "investigado" siempre está ausente. Lo que sabemos de él —el retrato que vamos construyendo página a página— nos llega por refracción. Desconocemos también quién compone el tribunal o cuál será su fallo, pues, como advierte con ironía la autora Vera Mutafchíeva (Sofía, 1929-2009), la sentencia será "condicional e in absentia".
Esa instancia invisible y muda acabará siendo el tiempo, o el propio lector, ante quien se despliega uno de los capítulos más importantes de las relaciones entre Oriente y Occidente. Este dispositivo literario, en el que la ficción se alía con la recreación histórica para interrogar al presente desde el pasado, entendido como un relato que se elabora -pensemos en Calvino, Eco, Rushdie, Pavi o Winterson-, aún tardaría algunas décadas en recibir la etiqueta de metaficción historiográfica. Para entonces, al otro lado del Telón de acero, en la República Popular de Bulgaria, este género ya había alcanzado la madurez de la mano de esta especialista en el Imperio Otomano.
El expediente que se extiende a lo largo de quinientas páginas es, en esencia, muy real. A la muerte de Mehmed II en 1481, su hijo menor, Cem, disputa el trono a su hermano Bayezid II. Pese a algunos éxitos militares, fracasa en su intento y huye vía Egipto a Rodas, donde cae en manos de los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén. Su gran maestre, Pierre d'Aubusson, todo un Yago shakesperiano, cínico y encantador, descubre enseguida el valor de mercado del cautivo: negocia una asignación anual con Constantinopla a cambio de mantener neutralizado al pretendiente. Como rehén, Cem pasa a ser una pieza clave para frenar el avance otomano sobre Europa. Durante trece años, Francia, el Vaticano y Nápoles lo usan como moneda de cambio frente a Bayezid, hasta su muerte en 1495. Mutafchíeva demuestra así que Europa prefirió servirse de un rehén antes que liberar los Balcanes: para ella,este fue el origen de la "cuestión oriental".
Escrita en plena Guerra Fría (1966-67), la novela habla también de su presente: la frontera entre Oriente y Occidente prefigura la lógica de los bloques -una Europa del Este entregada a la órbita soviética a cambio de paz-, y el príncipe vigilado es cualquier desertor usado como peón entre gobiernos rivales. Mutafchíeva sabía bien de qué hablaba. Hija de un historiador condenado póstumamente como enemigo del pueblo, vio cómo su hermano huía a Occidente en 1963, mientras el resto de la familia soportaba la marginación reservada a los parientes de los desertores. Y aún fue más lejos: frente al relato oficial del "yugo turco", presentó el Imperio otomano como una civilización compleja y sofisticada. Una doble insolencia condensada en una misma novela.
Y bajo el artificio judicial late el verdadero corazón del libro: el poeta Saadi, "su hombre más íntimo", cuyo testimonio ocupa casi la mitad del texto, porque "solo el amor te hace sentir a través de los sentidos de otra persona". Su relato traza el arco completo de una pasión entre hombres: el fervor de la juventud compartida entre vino y versos, el desgaste del cautiverio, la dependencia que sobrevive al amor y, finalmente, el abandono. Todo ello desplegado con una complejidad asombrosa para la Bulgaria comunista, cuya censura acaso logró esquivar gracias al disfraz de turbantes y kaftanes.
El destino de Cem —muerto lejos de una patria a la que sus restos no regresarían hasta cuatro años más tarde, tras negociaciones diplomáticas— eleva esta obra a meditación intemporal sobre el exilio. «En vida, Cem fue extranjero en todas partes: serbio o infiel, para nosotros; sarraceno o moro, para los cristianos. Quién sabe por qué, en su muerte, Cem pertenece a todos. Quizá porque no se ha inventado nada más universalmente humano que el sufrimiento».
- TODOLITERATURA (Francisco Nieto)
No sé si mi limitado vocabulario bastará para describir el impacto tan poderoso de este libro, rebosante de una belleza dramática y verdades desgarradoras. Aviso para navegantes: cada página te va a romper el corazón. Este es el primer libro de Vera Mutafchieva que leo, y si no me equivoco es el primero que se traduce al castellano, de mano de la siempre estimulante Automática Editorial. Una novela donde la fatalidad es evidente desde el principio. Y aun así, el final te deja destrozado.
(...)
Vera Mutafchieva es excepcional al describir hombres encantadores ante los que el lector no puede permanecer indiferente. Uno se embriaga sin apenas darse cuenta, junto con los demás personajes de la novela, por la cautivadora imagen de Cem, cuya expresión, movimientos y aspiraciones eran como el sol para quienes lo rodeaban. Y todo esto, para que podamos ver cómo su esencia muere y se desintegra poco a poco, hasta convertirse finalmente en algo completamente diferente. Con cada nuevo golpe a la libertad del personaje, pierde un poco de su humanidad y uno ruega que algo o alguien lo devuelva a su imagen original y encantadora. Pero esta metamorfosis suele ser irreversible.
(...)