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El siguiente en el paraíso

Marek Hlasko

ISBN: 978-84-10-14119-3

Encuadernación: Cosido

Formato: Rústica con solapas

Fecha de publicación: 10/09/2025

Número de páginas: 272

Traducido por: Fernando Otero Macías

Imagen de cubierta: Fede Yankelevich

PVP: 22,00€

Cofinanciado por la Unión Europea

En una base aislada del mundo, rodeados de bosque y de las cumbres de los montes Gigantes, en el sur de Polonia, un grupo de desarraigados trabaja transportando madera en camiones desvencijados. Afligidos por su destino, los hombres no pueden imaginar un futuro; tan solo anhelan unos camiones nuevos con los que hacer su trabajo de forma menos arriesgada, algo que les permita pensar en otra cosa diferente a la muerte. Las carreteras al borde del precipicio, llenas de nieve y baches, intensifican su frustración y la sensación de amenaza constante. Cada día que pasa se hunden más en la desesperación, el desencanto y los recuerdos.

Un día un representante del partido llega al barracón de la base maderera. La llegada de este con su esposa a la cerrada comunidad masculina no hace más que profundizar los conflictos mientras ella intenta desesperadamente escapar de aquel infierno.

Publicada por primera vez en 1958, esta novela, calificada de western de la era comunista, continúa la línea de crítica social y de realismo pesimista de uno de los autores más rebeldes de la literatura polaca.

Sobre este libro han dicho:
  • DÉTOUR (Juan Jiménez García)

    En la oscuridad de la noche

    Marek Hłasko escribió esta novela por entregas en 1957. Tenían veintitrés años. Nada, absolutamente nada en ella, nos revela esa edad. Si acaso que buena parte de los protagonistas son jóvenes y parecen estar de vuelta de algún lado. Hlasko fue un niño durante la guerra, y desde los dieciséis años se sucedieron los empleos, entre ellos, precisamente, camionero. En su ni prólogo ni epílogo escribe: los camiones son la cosa más bonita que ha inventado el hombre en el siglo XX, la única cosa que nos permite escapar de la vida, escapar de nosotros mismos y escapar de los demás. Leído tras la novela, nos deja un poco loco.

  • UN LIBRO AL DÍA (Koldo CF)

    Marek Hlasko: El siguiente en el paraíso

    Es esta una novela de perdedores despreciados por el sistema. Quienes están o llegan a la base lo hacen "porque no les queda otra" y/o porque arrastran un oscuro pasado. No son otra cosa que el lumpenproletariado que pasa sus días entre partidas de cartas, borracheras y sexo ocasional, aunque siempre con una fugaz y remota esperanza en el horizonte. Son estos personajes entre patéticos y entrañables, perdidos en ninguna parte, y su evolución lo más destacado de El siguiente en el paraíso. Su desencanto - está visto que a uno le persigue la mierda toda la vida - , sus luchas, sus batallas o sus contradicciones hacen de Warszawiak, Dziebjatka o Zabawa tipos que podrían protagonizar alguna de las películas de Aki Kaurismaki. ¡Toma ya!

    (...) 

  • LECOOL

    Maravillosa lectura para conocerlo

    Un rebelde, un hombre atractivo amado tanto por hombres como por mujeres, un hombre cuya vida y muerte prematura son el escenario perfecto para una gran empresa. Pero, sobre todo, Marek Hłasko es un talento inmenso: un escritor prolífico y una figura trágica, destrozada por el alcohol y, según sospechan, por el remordimiento relacionado con la muerte de Krzysztof Komeda, a la que contribuyó. Komeda y Hlasko compartieron una estrecha amistad en la escena cultural polaca de los años 60. Ambos formaban parte del círculo de Roman Polanski y de otros artistas polacos que emigraron temporalmente trabajando en cine o literatura.

     

     

  • ZENDA (Silvia @MientrasleoS)

    Cuando solo quedan restos de esperanza

    Que haya editoriales como Automática, que nos acercan a escritores para muchos desconocidos, es un lujo no siempre apreciado por los lectores. En el caso de El siguiente en el paraíso, de Marek Hłasko, nos permite asistir a un tipo de madurez adquirida a base de experiencias en la más temprana edad. Uno recibe las letras de la novela como si se encontrara ante un Cormac McCarthy polaco.

    (…)

  • LA RAZÓN (Diego Gándara)

    Los escritores malditos suelen convertirse, con el paso de los años, en escritores de culto, especialmente si su vida concluye de manera trágica, violenta, legendaria. Tal es el caso de Marek Hlasko, nacido en Varsovia en 1934 y fallecido en Wiesbaden, Alemania, en 1969, con sólo treinta y cinco años, y autor de una obra intensa en la que se incluyen relatos y novelas como «El octavo día de la semana, «Matar al segundo perro», «El nudo corredizo», o «El primer paso en las nubes» y claro, «El siguiente en el paraíso». Todo acompañado, además, con una vida que tiene algo de leyenda y está llena, por otro lado, de muchos oficios: Hlasko fue conductor de camiones, trabajador de la construcción, operario en las obras para el metro de Varsovia. También fue, lo cual aumenta su leyenda, un bebedor a tiempo completo y un crítico constante del régimen comunista.

    Realismo duro y furioso

    «El siguiente en el paraíso», en cualquier caso, es una de sus primeras novelas. Escrita cuando con taba veintitrés años y publicada en 1958, la historia gira alrededor de un grupo de hombres que trabajan como camioneros transportando madera en un mundo aislado, en el sur de Polonia. Hombres atravesados por su destino y sin otra salida más que andar en camiones destartalados. Hasta que un buen día aparece por allí un representante del partido y entonces se desata el conflicto, la tragedia y, como telón de fondo, se vislumbra la crítica directa, sin paliativos, de Hlasko hacia el régimen. Una novela iniciática, quizás, pero envuelta por un realismo duro, a veces furioso, y que será en la obra del autor una constante. Una crítica que lo llevará a escapar de Polonia para terminar en una ciudad de Alemania, donde se casó. Luego, comenzó su descenso: se separó, intentó suicidarse dos veces y pasó largas temporadas en psiquiátricos. Una mezcla de alcohol con barbitúricos puso fin a su vida.

    Lo mejor: La escritura de Hlasko tiene una luminosidad hermosa en el uso de metáforas y en la descripción del paisaje

    Lo peor: No es una crítica, pero tiene el sabor de las primeras, de las novelas de juventud: un exceso de deseo por contarlo todo

     

  • LIBRÚJULA (David Valiente)

    El autor polaco legó obras maravillosamente descarnadas, como su primera novela publicada con el permiso de las autoridades El siguiente en el paraíso (Editorial Automática), donde, combinando con maestría las corrientes del realismo pesimista y el western de la era comunista, narra la durísima realidad de los conductores de camiones que transportaban troncos en zonas boscosas. Las condiciones laborales desafiaban a diario la vida de los trabajadores, cuyas mentes, en muchas ocasiones, no eran capaces de vislumbrar un futuro distinto al presentado por el aceroso reflejo de la guadaña. De hecho, la historia arranca con la muerte de un conductor y la espera del resto de trabajadores de unos camiones nuevos que les devolvieran la posibilidad de creer en un destino más esperanzador. No solo los camiones no llegan, sino que el gobierno regional les envía un delegado y a su mujer con la misión de motivar a los conductores y realizar alguna que otra labor de espionaje.

    (...)

    La soledad de estos personajes, en la narración, adquiere tintes casi heroicos que además armonizan con el paisaje desangelado e infestado de lobos ansiosos por una próxima víctima. La naturaleza en estado puro prolonga esa idea de degradación moral institucional, pues, si bien es cierto que el bosque guarda sus trampas para los conductores, son los dirigentes quienes los dejan morir por no proporcionarles el material necesario. Entonces, la lucha por sobrevivir genera un sentimiento de melancolía que absorbe la vitalidad de los personajes y despierta la apatía, que el autor emplea como línea divisoria entre la voluntad de alcanzar la libertad o de abandonarse por completo a una suerte incierta.

    Esta lucha del individuo por legitimarse como sujeto proactivo también se libra en el plano interno. Zabawa, la nueva incorporación al equipo de transportistas, encarna los dilemas a los que la conciencia se ve sometida en circunstancias extremas y para los que el autor no llega a ofrecer una solución, simplemente los plantea para que el lector reflexione sobre la elección que tomaría si tuviera la desgracia de estar en la piel de uno de ellos. Lo que sí deja entrever es la imposibilidad de redención dentro del propio sistema.

    El tono de la novela es de una ironía desbordante. Los chistes y las bromas catalogadas como inapropiadas se repiten en la voz de personajes que no muestran signo alguno de pudor, ni siquiera en su último aliento. Al fin y al cabo, ¿qué decoro puede existir en quien quizá muera mañana? El lenguaje del autor invita a mirar la vida desde una postura cínica, casi nihilista, mientras que el sarcasmo ocupa el espacio de la felicidad. En algunas escenas, los personajes pierden la fe por la condición humana, sentimiento que seguramente compartirá el lector. La austeridad del vocabulario apela a la construcción de un ambiente lúgubre, falto de sentido y humanidad. El texto carece de grandes descripciones y abundan, sobre todo, los diálogos. Los personajes son conscientes del poco tiempo que les queda entre los vivos, deben hablar, aunque sean puras banalidades, para dejar alguna huella de su existencia que no sea borrada por la nieve.

    En el fondo, El siguiente en el paraíso representa mucho más que una denuncia de las penurias vivida por los trabajadores bajo el orden comunista: es una parábola que enfatiza la lucha de la condición humana contra la desilusión. No habita en el alma de los personajes una esperanza redentora, aunque su mirada pesimista no constituye un acto de rendición, sino un acto de lucidez, que puede resumirse en la constatación de que, en el infierno cotidiano, el individuo todavía conserva la capacidad de elegir cómo sucumbir.

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