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El viejo incendio
Elisa Shua Dusapin
ISBN: 978-84-10141-00-1
Encuadernación: Cosido
Formato: Rústica con solapas
Fecha de publicación: 6/09/2024
Número de páginas: 142
Traducido por: Andrea Daga
Imagen de cubierta: Kattia Jardín
PVP: 17,00€
Tras quince años separadas, Agathe, guionista en Nueva York, vuelve a encontrarse con Véra, su hermana pequeña y afásica, en la casa familiar del Périgord en la que han crecido. Han acordado su venta y tienen nueve días para vaciar el lugar de objetos, muebles, ropa, libros. Las piedras de los muros antiguos servirán para restaurar el palomar vecino, devastado por un incendio que ocurrió hace más de un siglo. Véra se comunica con su hermana por escrito, mostrándole la pantalla del móvil. En esos días de reencuentro con el pasado, Agathe descubre que su hermana ha cambiado. Ella es quien ha cuidado de su padre hasta su muerte. Ahora es una mujer que cocina con agilidad, independiente, y Agathe no sabe bien cómo relacionarse con ella.
La Dordoña francesa es el escenario de la cuarta novela de -Elisa Shua Dusapin, la más personal de la autora hasta la fecha. A través de una mirada precisa y certera, rebosante de dulzura, Dusapin nos habla de la memoria familiar y de la violencia de los sentimientos entre dos hermanas que el tiempo y el silencio había separado.
«Elisa Shua Dusapin compone con este texto breve una novela de una densidad asombrosa. Lo íntimo se explora con una -extrema delicadeza, en constante conexión, sin embargo, con la experiencia universal, la familia, la escuela, la historia». Alain Nicolas, L’Humanité
«Elisa Shua Dusapin hace resplandecer las llamas del recuerdo en una atmósfera brumosa y melancólica. Un relato sobrio y delicado, de un poder subterráneo». Julie Seuret, Le Quotidien Jurassien
«Si esta escritura es magnífica es porque quizá se encuentra en el límite de la afasia, de lo que no se dice, extremadamente austera, de una compleja simplicidad. Muchas cosas se construyen fuera de las palabras, con los sentidos. Elisa Shua Dusapin tiene el placer de la palabra y el gusto de su economía». Mathias Enard, France Culture
También disponible en eBook
- LE COOL (Juan Carlos Portero)
El viejo incendio es una novela apasionante que rastrea temas como la memoria familiar, los vínculos entre hermanos y el paso del tiempo. La autora, Elisa Shua Dusapin, nos sumerge en una historia íntima y emotiva que teje una atmósfera melancólica y reflexiva. La novela, ambientada en la campiña francesa, gira en torno a Agathe y Véra, dos hermanas que, tras quince años de distanciamiento, se reúnen para vender la casa de su infancia. Antes de que nos demos cuenta, estamos en el centro de los pensamientos, de las preguntas, de las dudas, de los momentos en los que cambiamos de opinión, en los que cometemos errores, conscientemente o no. Agathe y Véra son personajes llenos de matices y contradicciones. La venta de la casa simboliza el fin de una era y la necesidad de dejar atrás el pasado. Los personajes se enfrentan a la volatilidad de las cosas y a la dificultad de aceptar el cambio. Uno de los aspectos más destacables de la novela es la exploración del tiempo y la memoria. El pasado y el presente se entrelazan constantemente, la casa se convierte en un espacio liminal donde los fantasmas del pasado cobran vida: el simbolismo y las emociones. La autora reflexiona sobre la importancia de la mención y sobre cómo los objetos pueden convertirse en anclajes emocionales.
“Nuestra casa no está en ruinas. Nunca lo estará. Sus piedras seguirán siendo lo que siempre han sido: un refugio”
Una novela que te hará sentir, reír y llorar. Una historia que te quedará en el corazón, un relato conmovedor que invita a reflexionar sobre los lazos familiares y la importancia del recuerdo. Una reflexión profunda sobre la identidad y la búsqueda de uno mismo.
- DETOUR (Juan Jiménez García)
Elisa Shua Dusapin. Los espejos, por Juan Jiménez García
Tras la muerte de su padre, Agatha vuelve a Périgord para ocuparse del desguace de la casa familiar. Hace ya quince años que se marchó a Nueva York, sin regresos ni miradas atrás. Dialoguista, está trabajando en un guion sobre W o el recuerdo de la infancia, de Georges Perec, aquella obra de reconstrucción del escritor francés. Para Agatha también será un proceso de reconstrucción, pero contra su voluntad. Así como Perec vivía atormentado por la falta de recuerdos, ella anhela esa pérdida. Allí, en la casa, la espera su hermana pequeña, que sufre de afasia (es decir, en su caso no puede hablar). Su relación con ella parte desde los tiempos en los que su vida estaba condicionada por la de ella. Debía protegerla, debía entenderla. No era fácil. Ambas eran solo unas crías. De entonces, surgen las reservas de ahora. Véra está feliz con el reencuentro. Agatha vive a la defensiva, obsesionada por preservar esa independencia que ha conquistado a miles de kilómetros de allá. Acaba de perder un hijo, un hijo que ni tan siquiera estaba segura de querer tener, y mantiene un sordo diálogo consigo misma. Véra no puede hablar, Agatha no quiere hablar. La enfermedad y la manera de afrontar las relaciones con los otros, acaban convertidas en un mismo problema de comunicación, un alejamiento, un encerrarse, aunque la hermana pequeña, paradójicamente sea más propensa al encuentro. Allí no hay nada más que ellas y un montón de trastos viejos (eso que algunos llaman recuerdos)
(...)
Elisa Shua Dusapin ya no necesita su propia experiencia como francesa de padres coreanos, aquella que, de algún modo, está en sus libros precedentes. Narradora dotada de un tiempo propio, de una habilidad para construir objetos mínimos contenedores de sentimientos complejos, en El viejo incendio, no deja de volver sobre las obsesiones que construían sus otros libros. Las relaciones familiares, la distancia, la pérdida, la incomprensión, la dificultad para comunicarse con los demás y encontrar puntos de conexión a los que aferrarse, a los que entregar esa necesidad de un mínimo equilibrio, precario, pero equilibrio. Las decisiones desafortunadas, que se sostienen en esas imágenes deformadas por el tiempo. Vaciar la casa, vaciar nuestra cabeza de pensamientos, de recuerdos deteriorados, como esos carteles de teatro mojados, convertidos en una pasta. Poner orden, a veces, es lanzar trastos. Para dejar espacio a los otros, a los demás, a los mismos. Para recuperar la capacidad de escuchar en un mundo sin palabras.
- LIBROS, NOCTURNIDAD Y ALEVOSÍA (MARTA VALLS)
El viejo incendio, de Elisa Shua Dusapin, (Automática editorial) es una novela que gira en torno a la memoria familiar y los sentimientos entre dos hermanas que se reencuentran después de quince años. Dusapin, conocida por su estilo escueto y lírico, ofrece una narración íntima ambientada en la Dordoña francesa. La protagonista de la novela se mueve entre diferentes culturas e historias personales, lo que es una constante en las obras de esta autora de padre francés y madre surcoreana.
(...)
La prosa de Elisa Shua Dusapin en El viejo incendio es sobria pero evocadora. Crea una atmósfera fría, tanto literal como emocionalmente. Lo que destaca en el estilo de Dusapin es su capacidad para transmitir las emociones con muy pocas palabras. Su escritura es minimalista pero cargada de fuerza. Puede que este estilo no resulte atractivo para los lectores que busquen acción o un drama, pero si para quienes gusten de las narraciones reflexivas e intimistas.